Hay un árbol que lleva más de trescientos años en pie sobre la costa del Río de la Plata. Lo plantaron en época colonial, en tierras que pertenecían a la familia de Domingo de Acassuso, fundador de San Isidro. Con el tiempo, los vecinos empezaron a llamar al lugar por ese árbol. El árbol se convirtió en nombre. El nombre se convirtió en identidad.
Así nació Olivos.
La Olivos lleva esa paleta en cada detalle. Confeccionada con algodón, el verde oliva profundo de sus hojas, el amarillo ocre de sus flores, el azul pizarra del cielo sobre el río demuestra que es una corbata que no sigue modas porque viene de algo más antiguo que las modas.
Para el hombre que entiende que lo que dura, vale.
