En 1914, Carlos Thays creó el Rosedal de Palermo: un jardín pensado para celebrar la elegancia natural de las rosas y convertirla en parte del paisaje porteño. Más de un siglo después, sigue floreciendo con la misma armonía y precisión.
La Rosedal toma esa inspiración y la traduce en una composición suave y luminosa. Confeccionada con algodón, su fondo crema y sus flores en tonos rosados y durazno evocan la primavera en Buenos Aires y la sofisticación serena de los clásicos que nunca pierden vigencia.
Una pieza diseñada para quienes entienden que el verdadero estilo, como los grandes jardines, perdura en el tiempo.
